Primera cita.
Dicen que para una primera cita, unos tragos basta y sobra… Nada de cenas ni entradas hasta bajativos, te aburrirías y si quisieras correr del lugar tendrías que pasar por toda la rigurosidad de una cena. Contigo fué un café a las 5 en una esquina de un viejo barrio, tú pedaleando y yo a pie en una esquina esperando ver por primera vez tu rostro, nunca fué un café… ni nunca terminó a las 8 como yo pretendía. Fué una mirada, una sonrisa, una sinceridad y un encantamiento drogado de a poco por unos tragos, luego otro barrio santiaguino en una fría noche de invierno nos acompañaba en la curiosidad y timidez de un primer acercamiento y luego en un antro dónde la gente suele buscar algo de pasión nos escondimos con el afán de alimentar la amistad con un tanto de diversión, ibamos bien hasta que nuestras bocas se toparon y sellamos todo con un beso, hasta el día de hoy…
Te Amo con la vida…







